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Omotenashi, el arte de hacer felices a tus invitados

Okyakusama y Omotenashi, dos palabras que se llevan muy bien.

Okyakusama y Omotenashi, dos palabras que hacen que Japón sea uno de los países más amables del mundo.
Hoy me centraré en el término Omotenashi, el arte japonés de hacer felices a los invitados

En japonés Okyakusama significa cliente y también invitado de honor, de ahí la importancia que en Japón se le da al servicio y Omotenashi, hace referencia al placer japonés de agradar sin esperar nada a cambio, dos palabras que convierten a Japón en uno de los países más amables y con mejor servicio del mundo.

Omotenashi, la hospitalidad japonesa.

El término Omotenashi, a menudo, se traduce también como «hospitalidad japonesa» que combina una cortesía exquisita con el deseo de mantener la armonía y hacer que las personas con las que nos relacionamos se sientan a gusto con nosotros.

Omotenashi va mucho más allá de una buena educación, es un estilo de vida en Japón, algunos ejemplos de refinamiento son que las personas con resfriado u

Omotenashi

Hospitalidad japonesa

san, desde mucho antes de la pandemia,  mascarillas quirúrgicas para evitar contagiar a otras personas,  o cómo los conductores, sonriendo,  se ceden el paso, también llama la atención el exquisito servicio que encuentras en restaurantes y tiendas donde  te sonríen nada más verte entrar y te saludan con una reverencia y un cordial irasshaimase (bienvenida) o cuando te vas no es raro que se queden en la entrada despidiéndote.

Y algo curioso que también me llama mucho la atención es que no alzan la voz en lugares públicos, y que antes de abandonar un lugar público intentan dejarlo mejor de como se lo encontraron o que el hecho de recibir propinas lo consideran casi un insulto, solo hacen lo que deben con un gran orgullo.

 

Los Gaijin, los extranjeros o «gente de fuera»

En la cultura japonesa, cuanto más desconocida es las persona con la que se trata mayor es la cortesía mostrada hacia ella, razón por la cual los turistas, los gaijin, literalmente, «gente de fuera» se asombran al encontrar tanta cordialidad.

Pero omotenashi va mucho más allá de ser amable con los visitantes; impregna todos los niveles de la vida diaria y se aprende desde una edad temprana.

Omotenashi, literalmente «espíritu de servicio»

“Muchos de nosotros crecimos con un proverbio”, me contaba Noriko, la directora de una agencia de viajes en Tokyo , decía que “Después de que alguien ha hecho algo bueno por nosotros, debemos hacer algo bueno a alguien, estas creencias nos hacen educados y mejores”.

Gran parte de la etiqueta japonesa se originó en los rituales formales de la ceremonia del té y las artes marciales. De hecho, la palabra omotenashi, literalmente «espíritu de servicio», proviene de la ceremonia del té, donde el anfitrión trabaja duro, a veces años,  para aprender a preparar el ambiente adecuado para satisfacer a sus invitados, eligiendo los cuencos, flores y decoración más apropiados, y todo por el mero hecho de complacer sin esperar nada a cambio.

Los invitados, conscientes de los esfuerzos del anfitrión, responden mostrando una gratitud casi reverencial.  Ambas partes crean así un ambiente de armonía y respeto, arraigado en la creencia de que el bien común  está antes que la necesidad privada.

Bushido, el Camino del Guerrero, el código ético de los samuráis

Del mismo modo, la cortesía y la compasión eran valores fundamentales del Bushido, el Camino del Guerrero, el código ético de los samuráis, la poderosa casta militar que era muy hábil en las artes marciales.

Este código elaborado, análogo al de la caballería medieval europea, no solo regía el honor, la disciplina y la moralidad, sino también la forma correcta de hacer, desde una reverencia hasta servir el té. Sus preceptos basados ​​en el Zen exigían el dominio de las propias emociones, la serenidad interior y el respeto por los demás, incluidos los enemigos.

Omotenashi aplicado en el Celler de Can Roca 

La inspiración para hablarles de este estilo de vida lo hallé escuchando una conferencia de Josep Roca, el maitre del Celler de Can Roca, el que dicen que es el mejor restaurante del mundo, que citaba con admiración el omotenashi afirmando que estaban estudiando la forma de incorporarlo a sus procesos de bienvenida.

¿No sería genial si cada ciudadano español fundiese el Omotenashi con la creatividad y cordialidad que nos caracteriza?  El efecto dominó que se produciría podría posicionar la marca España a niveles insospechados, no solo en el sector turístico sino en cualquiera empresa que tenga una relación personal con sus clientes, empleados, proveedores o socios.

¿Tienes un establecimiento turístico y te gustaría llevarlo a lo más alto? te sugiero que leas mi post «El viaje del héroe»

#japon #protocolo

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