St. Moritz (Suiza)
Cuenta con el privilegio de ser el pueblo alpino donde se inventaron en 1896 las vacaciones de invierno. Johannes Badrutt, dueño del hotel Badrutt’s Palace se comprometió con sus clientes ingleses a devolverles el dinero si durante sus estancia no lucia el sol y no podían disfrutar del paisaje nevado de los Alpes sentados en la terraza y sin abrigo. El sol lució y la temperatura fue agradable por lo que no tuvo que compensar a los desconfiados clientes. De esta manera St. Moritz se convirtió en el destino de invierno preferido para los amantes de la montaña.
St Moritz cuenta con balnearios de aguas medicinales, otro atractivo que se une a la exclusiva oferta hotelera y de ocio y la gastronomía de sus restaurantes gourmet.
St Moritz no solo conquista a la jet set de hoy, personalidades como Hitchcock, Brigitte Bardot, Charlie Chaplin, Greta Garbo ya sucumbieron a su encanto.
Oberstdorf (Alemania)
En el corazón de los Alpes de Allgäu, en el sur de Baviera, se encuentra Oberstdorf, conocido como el pueblo del senderismo, por ofrecer 140 Km de bellísimos senderos, además, cuenta con 75 kilómetros de rutas de esquí de fondo y 130 Km de pistas de esquí alpino repartidas en dos países: Alemania y Austria.
Valle de Aosta (Italia)
Rodeado de emblemáticas montañas como Cervino, Monte Rosa, Gran Paradiso y el majestuoso Mont Blanc, el techo del Viejo Continente con sus 4810 metros.
Destaca la estación de esquí de Courmayeur, a los pies del Mont Blanc, cuna del alpinismo, donde nació la primera escuela de guías de montaña. En La Thuile, entre Italia y Francia, se toma el teleférico que en solo 18 minutos lleva del centro de la ciudad a la pista de esquí.
Chamonix (Francia)
Y por último Chamonix, a tan solo una hora de Ginebra es otro de los destinos de esquí más deseados por los esquiadores de cualquier nivel ya que cuenta con descensos fáciles, difíciles y otros limitados a los esquiadores más expertos como el de Vallee Blanche, un descenso casi vertical de más de 20 Km a casi 3000 metros de altura al que se accede a través del teleférico de Aiguille du Midi, que cuenta con el honor de ser el más próximo a la cumbre del Mont Blanc, solo por las vistas de 360º de los Alpes a 3842 de altura merece la pena tomarlo aunque no seas esquiador. Y si viajamos entre los meses de junio a septiembre no hay que perder la oportunidad de tomar el Panoramic Mont Blanc, el teleférico más alto del mundo con las mejores vistas del Mont Blanc que podamos imaginar.