BLOG

30 Oct 2013

10 platos típicamente neoyorkinos

comida americana

Tortitas con siropes o donuts variados entre la típica gastronomía neoyorkina

 

Tortitas con siropes, donuts variados, bagels rellenos de todo lo imaginable, los famosos huevos Benedict del Waldorf Astoria, la ensalada César, el Corned-Beef, tartas de calabaza o de zanahoria, y por supuesto hamburguesas, perritos calientes, brownies, muffins o cupcakes… son algunos de los platos que los neoyorkinos adoran y de los que parecen no poder prescindir.

Sin embargo hay quien todavía se pregunta si existe una verdadera cocina neoyorkina o si simplemente es la suma de las muchas cocinas que actualmente componen la gastronomía de esta gran ciudad.

La respuesta probablemente está en Nueva York. Las recetas de culto, un nuevo libro editado por Lunwerg (2013) en el que se recogen las elaboraciones consideradas auténticamente neoyorkinas, esos dulces, platos callejeros, tentempiés y delicatessen que conviven a diario en las calles de la Gran Manzana y que han llegado a tener un sello propio.
Un libro en el que el gastrónomo Marc Grossman —de familia de origen ruso, creció en Manhattan y actualmente vive en París— recoge hasta 130 de las recetas más típicas de la ciudad, acompañadas por magníficas fotografías y un recorrido por direcciones imprescindibles, calles donde se puede encontrar la esencia de la verdadera comida neoyorkina.

Entre ellas, estas diez propuestas que el autor considera como platos o “manjares” indispensables:
Doughnuts (Donuts). Nada es comparable a un donut o buñuelo fresco como los que se encuentran en Doughnut Plant, en la parte sureste de Manhattan, pero si estamos demasiado lejos, siempre los podemos preparar nosotros mismos. Marc Grossman da la receta para el donut básico, pero también para los diferentes glaseados o los dougnuts rellenos.

Bagels. Este pan emblemático en forma de rueda fue introducido en Nueva York por los emigrantes judíos de Europa del Este. Hoy, los bagels frescos, auténticos, siguen siendo bastante difíciles de encontrar fuera de Nueva York. Por eso, algunos prefieren prepararlos ellos mismos.
Eggs Benedict (Huevos Benedict). Dice la leyenda que un cliente del hotel Waldorf Astoria de Nueva York inventó los huevos a la benedictina buscando una receta para aliviar su resaca. La clave está en la salsa holandesa sobre los huevos escalfados.
Hamburguesas. No sólo de fast food vive el hombre, y menos el neoyorkino, que tiene entre sus clásicos las hamburguesas de todo tipo. Lejos de ser comida rápida, se pueden encontrar o hacer auténticas hamburguesas gourmet siguiendo unas reglas muy básicas. Cheeseburger, Veggie Burger, hamburguesas de berenjenas…
Ensalada Waldorf. Esta ensalada de manzana y apio, hoy todo un clásico neoyorkino, fue creada a finales de los años 1890 por Oscar Tschirsky, el maître del hotel del Waldorf Astoria de Nueva York.
Ensalada César. Muchos restaurantes estaban orgullosos de preparar esta ensalada bajo la atenta mirada de los comensales. Hoy, la preparación en la mesa es rara, pero una buena salsa casera sigue siendo indispensable. Los ingredientes básicos: lechuga romana, alcaparras, parmesano, grandes picatostes y por supuesto, la salsa a temperatura ambiente.
Corned-Beef y Knishes. Hacer una buena carne de buey marinada como la que se encuentra en los famosos sándwiches de Katz’s es fácil, pero lleva su tiempo. La receta también se incluye en este libro. Otra especialidad procedente del Este de Europa que se puede probar en Katz’s y en otros muchos sitios de Nueva York son los Knish, unas empanadillas rellenas de patata que fueron introducidas en Nueva York por los emigrantes de Europa del Este a principios del siglo XX.
Apple Pie (Tarta de manzana). La quinta esencia de América. Hay muchas formas de prepararla y Grossman da la suya propia en este libro junto con otros clásicos americanos: la de calabaza, la de cereza, el clásico pastel de zanahoria, el centroeuropeo apple strudel o el strudel de cerezas y ricota, la auténtica New York cheesecake…
Cupcakes. Están de moda en todo el mundo pero provienen de Nueva York. Aquí el autor selecciona algunas modalidades: el cupcake de chocolate, el de vainilla y el llamado cupcake Matcha, con glaseado de frambuesas.
Brownies. La respuesta neoyorkina al esponjoso pastel de chocolate francés. Un verdadero Brownie debe ser denso, chewy (elástico) y estar cubierto de una fina costra brillante. También se pueden añadir nueces. Marc Grossman, personalmente, prefiere doblar la cantidad de chocolate.

 

Fuente: www.diariodegastronomia.com

jlozano

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR