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02 Sep 2013
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Destinos Slow

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“Un destino slow es aquel que lleva a cabo una política medioambiental sostenible, valora el territorio frente a su ocupación, excluye el comercio de productos transgénicos y promueve la hospitalidad y el respeto a las tradiciones culturales”.


Javier Lozano, Travel & Marketing Advisor

El fenómeno “cittaslow” o ciudades lentas nació en Italia en 1999 fue inspirado por Slow Food, un movimiento enogastronomico nacido en 1986, liderado por Carlo Petrini y que surgió como protesta por la apertura del primer Mc Donalds en Roma y que hoy en día cuenta con 100.000 activistas de 150 países organizados en células locales denominadas “convivia”.

Elegir un destino Slow para unas vacaciones o una simple escapada garantiza una experiencia no solo turística sino también gastronómica. Existen en todo el mundo 176 destinos Slow, de las cuales 6 se encuentran en España: Begur, Pals, Bigastro, Lekeitio, Mungia, y Rubielos de Mora.

Una ciudad lenta es aquella que lleva a cabo una política medioambiental sostenible, valora el territorio frente a su ocupación, excluye el comercio deproductos transgénicos y promueve la hospitalidad y el respeto a las tradiciones culturales. El turista que busca y visita destinos Slow es más experiencial, busca recobrar valores perdidos como la amabilidad, la gastronomía autóctona, la artesanía local y la naturaleza en estado puro. Es una tendencia en auge movida por la necesidad del ser humano de redescubrir lo auténtico y local, recuperar< b>valores perdidos o difíciles de encontrar en la gran ciudad y en el agresivo y desnaturalizado sistema capitalista y consumista.

La población de una ciudad Slow en ningún caso debe superar los 50.000 habitantes, cifra que se considera límite para una vida ordenada y sustentable. Algunos requisitos para ser considerado un destino Slow son imprescindibles, tales como: el fomento del reciclaje y el voluntariado social por parte del ayuntamiento.

Son muchos los aspectos positivos que conlleva la implantación en un destino de la filosofía Slow, uno de ellos es que se consigue evitar la marcha de la población juvenil a la vez que atrae un tipo de turismo amable, ecológico, solidario y respetuoso con lo local, que supone una importante fuente de ingresos, unido a que eleva el orgullo de pertenencia, la autoestima y sensación de felicidad de sus habitantes.

Algunos destinos turísticos sin saberlo ya son Slow y podrían con muy poco esfuerzo e inversión diferenciarse y atraer un tipo de turismo de calidad, un público que practica y demanda un consumo bueno, limpio y justo.

 Javier Lozano. Marketing&Travel Advisor.

 www.culturarsc.com

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